Medicina basada en la evidencia en estética

Medicina basada en la evidencia en estética

PROCEDIMIENTOS ESTÉTICOS: ¿QUÉ SABEMOS SOBRE SU EFICACIA? MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA EN LA ESTÉTICA

¿Qué es la medicina basada en la evidencia?

Se define como “el uso racional, explícito, juicioso y actualizado de los mejores datos objetivos aplicados al tratamiento de cada paciente”. Esta doctrina permite, mediante la práctica clínica y estudios científicos transparentes y objetivos, poder mejorar la calidad de la Medicina, tanto en su vertiente diagnóstica como terapéutica. Su objetivo principal es poder asegurar o facilitar que la práctica médica actual se base en datos objetivos de eficacia y no en creencias o suposiciones sin una base factual demostrada.

¿Por qué es necesario que existan estudios de medicina basada en la evidencia dentro de la estética?

La Medicina Basada en la Evidencia (MBE), a través de estudios científicos rigurosos, permite comprobar la efectividad de tratamientos médicos, tecnológicos o quirúrgicos de una forma objetiva, permitiendo ofrecer aquellos que posean mejores índices de eficacia, eficiencia y menor índice de efectos adversos. Con el advenimiento de un sinfín de procedimientos estéticos derivados de una gran demanda por parte de los pacientes se han llevado y llevan a cabo prácticas con finalidad cosmética y estética sin una base científica que afiance su eficacia en datos objetivos, por lo que en la actualidad se ofrecen terapias que en ningún caso han demostrado un efecto mayor que la evolución natural de un proceso y que, además, pueden asociarse a la generación de efectos adversos no deseados. La MBE permite conocer qué procedimientos estéticos han reflejado una eficacia estadísticamente significativa, compararlos entre sí y escoger aquellos que tengan una relación eficacia/riesgos más positiva para la salud del paciente.

Mediante el uso de la MBE es posible descartar el uso de procedimientos estéticos que no han mostrado eficacia y que, además, pueden no ser inocuos para el paciente. De esta forma se reduce la tasa de efectos adversos, se mejora la calidad de la salud del paciente, se obtienen mejores resultados estéticos mediante los procedimientos de eficacia contrastada, y se reduce el gasto económico fútil que realiza un paciente esperando un resultado estético más hipotético que confirmado.

La Medicina Basada en la Evidencia obtiene datos objetivos de efectividad mediante estudios científicos diseñados con rigor

¿Existe un gran conocimiento de Medicina basada en la evidencia en el campo de la Medicina estética?

Desafortunadamente, no. Se dispone de pocos estudios rigurosos sobre la gran mayoría de procedimientos, técnicas o tecnologías aplicadas en la medicina estética. Esto es debido, en parte, a un defecto regulatorio y legislativo en este ámbito, donde una técnica o procedimiento no tiene la obligatoriedad de arrojar datos objetivos de eficacia para poder ser ofrecido al público; y también al enorme crecimiento exponencial de demanda de tratamientos estéticos y novedades por los paciente, que sobrepasan frecuentemente el nivel de conocimiento científico riguroso que existe en este campo.

¿En qué se fundamenta la Medicina basada en la evidencia?

En el rigor científico, en la potenciación de la objetividad mediante datos obtenidos en estudios diseñados y en la continua actualización sistemática del conocimiento. Todo esto con la finalidad de mejorar la salud de los pacientes. Según el diseño de los estudios y la calidad de la metodología empleada en ellos, los datos obtenidos en ellos se pueden clasificar por su grado de fiabilidad y calidad en “niveles de evidencia”. A partir de estos niveles se pueden emitir unos “grados de recomendación” apoyados por datos objetivos sobre la efectividad de los tratamientos.

Los datos obtenidos con Medicina Basada en la Evidencia permiten dar recomendaciones terapéuticas sobre los procedimientos estéticos más efectivos y seguros

¿Cuáles son los grados y niveles de evidencia sobre las recomendaciones científicas en la medicina estética?

Para el lector que desee un conocimiento más profundo sobre el tema, puede dirigirse aquí. Pero a nivel de resumen, los estudios científicos se clasifican según la credibilidad que tienen los datos obtenidos según su objetividad y riesgo de sesgos mediante una escala de nivel de evidencia que va de 1++ (gran calidad de estudios científicos que apoyan esa técnica) hasta 4 (opinión de un experto en el tema). Según los estudios que tratan sobre el tratamiento de una alteración, la MBE puede realizar recomendaciones terapéuticas para la misma mediante otra escala, que va de A (basada en estudios de alta calidad científica) a la D (conocimiento deducido de estudios de menos rigor).

¿Cuáles son los procedimientos estéticos de grado de recomendación A?

En este grupo se incluyen aquellas técnicas y procedimientos que se apoyan en datos de alto – moderado grado de evidencia científica. Por lo tanto, son los que han reflejado mayor efectividad objetiva en todos los trabajos que han estudiado su validez.

A continuación vemos cuáles son:

¿Cuáles son los procedimientos estéticos actuales con grado de recomendación B?

Entre estos encontramos aquellos de los que se dispone un bajo/muy bajo nivel de evidencia de efectividad y/o no se ha establecido su eficacia o ésta es inaceptable:

¿Por qué motivos se practican procedimientos estéticos que no han demostrado eficacia?

Según la revisión de Goh en Journal of Cutaneous Aesthetic Surgery existen tres motivos principales por los que se realizan procedimientos estéticos sin que se haya contrastado su eficacia:

  1. El resto de tratamientos que han demostrado eficacia ya se han ofrecido al paciente y no se han obtenido los resultados deseados.
  2. El procedimiento en cuestión no ha mostrado que comporte ningún riesgo ni efectos adversos remarcables.
  3. El paciente sabe que el procedimiento tiene poca eficacia pero en vista de que otras opciones no son posibles o eficaces en su caso, acepta esta práctica mediante consentimiento.

El autor añade que, debido a que se le ofrece al paciente un procedimiento de muy escasa o nula efectividad, no se debe sobrecargar económicamente el coste de esta terapia.

CONCLUSIÓN
Pese a que a día de hoy se practican millones de procedimientos estéticos en todo el mundo, sólo algunos de ellos cuentan con un apoyo científico y objetivo de su eficacia obtenido mediante estudios diseñados con rigor (grado de recomendación A). Entre ellos destacan la inyección de toxina botulínica, los rellenos de ácido hialurónico y el uso de dispositivos láser.

Sin embargo existen un sinfín de procedimientos estéticos que se practican regularmente que no han demostrado eficacia alguna o en muy bajo grado de fiabilidad (grado de recomendación B), como la mesoterapia, la inyección de plasma rico en plaquetas o la carboxiterapia. En estos casos el paciente debe ser informado de ello y confirmar que no existen mejores opciones terapéuticas para que certifique si acepta estas condiciones antes de iniciar el tratamiento.

REFERENCIAS
· Goh C. The need for evidence-based aesthetic dermatology practice. J Cutan Aesthet Surg. 2009 Jul;2(2):65-71.

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