Queratosis actínica: manifestaciones, diagnóstico y su significado

Tratamiento de las queratosis actínicas


¿Qué son las queratosis actínicas?

Se trata de proliferaciones aberrantes de queratinocitos (las células que componen la epidermis, la capa más externa de la piel) como consecuencia de la radiación ultravioleta acumulada de forma crónica –normalmente por exposición solar pasiva o activa–. Son lesiones con potencial a degeneración a carcinoma escamoso de piel, de ahí que se califiquen como “pre-malignas”.

¿Qué aspecto tienen?

Se manifiestan como pápulas (lesiones palpables) en forma de descamación o costra de tacto rasposo y adherido a la piel de zonas expuestas al Sol. La característica principal es el tacto áspero. Su coloración suele ser blanquecina o rosada, aunque se pueden observar formas rojas, amarillentas o incluso negras (pigmentadas). No es raro que descamen, desaparezcan y reaparezcan cíclicamente. Ocasionalmente pueden causar sangrado escaso.

¿Por qué aparecen? ¿Dónde aparecen?

El factor de riesgo principal es la exposición solar pasiva y/o activa crónica, por eso suelen aparecer en zonas descubiertas y expuestas a la radiación ultravioleta: la cara, el cuero cabelludo en personas alopécicas, en el escote y el dorso de las manos. Es posible que se presenten también en el labio inferior (quelitis actínica), y en este caso debe saberse que los carcinomas escamosos del labio tienen mayor potencial de metástasis, por lo que resulta prioritario un tratamiento precoz.

¿Quién puede tener esta patología?

Prácticamente cualquier ser humano, si bien son mucho más habituales en personas de piel clara y que han vivido expuestos al Sol. Suelen acompañar a otros signos de envejecimiento crónico de la piel, como los lentigos solares, las arrugas, la atrofia de la piel y las telangiectasias. Habitualmente se presentan en personas de más de 50 años de edad.

¿Son muy frecuentes? ¿Qué implica tener esta patología?

Las queratosis actínicas son uno de los motivos de consulta más frecuentes en Dermatología. Hasta el 80% de los sujetos con piel clara (fototipos I – III de Fitzpatrick) tienen alguna queratosis actínica después de los 60 años de edad.

Debido a que son consecuencia del daño solar crónico, lo habitual es presentar varias queratosis actínicas de forma simultánea, cosa que refleja el concepto de “campo de cancerización”: toda la piel de una zona expuesta al Sol está afectada con alteraciones del material genético, ya que no se produce displasia de forma aislada en algunas islas de piel.

El hecho de tener esta patología implica que la piel tiene el material genético de los queratinocitos dañado por la radiación ultravioleta y que se sufre un mayor riesgo de padecer un cáncer de piel. Por este motivo es necesario realizar controles con el dermatólogo de forma periódica, tratando las lesiones en cuanto se detecten. Su dermatólogo le indicará qué tipo de tratamiento es el más recomendable en su caso.

Aspecto típico de una queratosis actínica: pápula eritemato-descamativa de tacto áspero

¿Son cáncer de piel?

Es una pregunta difícil de responder, ya que el límite entre displasia (alteraciones celulares previas a la neoplasia o cáncer) a veces es muy difícil de establecer.
Aunque algunos autores las califican como carcinomas in situ. Esto significa un tipo de cáncer que sólo afecta la parte más superficial de la piel y que no posee potencial de diseminación a otros órganos. No obstante, debido a que en ocasiones desaparecen solas, otros autores no las consideran cánceres como tal sino lesiones displásicas con potencial evolutivo a un carcinoma escamoso.

En conclusión, hay que interpretarlas como lesiones cutáneas dispásicas (con potencial de desarrollar un cáncer) que deben ser tratadas de forma resolutiva para evitar que este riesgo se consume.

¿Qué riesgo de degeneración a cáncer de piel posee esta patología?

Se cree que, si no se realiza tratamiento, el riesgo acumulado de que ocasionen un carcinoma escamoso invasivo es del 5 – 20%. No obstante, la comunidad científica cree que los carcinomas escamosos derivados de las queratosis actínicas suelen tener mejor grado de diferenciación y que la tasa de metástasis en éstos es menor que en los carcinomas escamosos originados de piel sana (de novo).

Los cálculos arrojan que el tiempo medio de degeneración de queratosis actínica a carcinoma escamoso es de unos dos años, por eso es importante tener revisiones trimestrales o semestrales con su dermatólogo si ha sufrido queratosis actínicas.

¿Cuáles son los factores de riesgo para sufrir esta patología?

El principal es la radiación solar acumulada de forma crónica con la exposición activa y/o pasiva a la luz del Sol. Otros factores de riesgo son los fototipos de piel clara, la edad, el estado inmunológico del paciente y la exposición a otro tipo de radiaciones.

¿Cómo se diagnostican?

En general el dermatólogo es capaz de diagnosticarlas mediante la observación y la palpación, aunque es recomendable realizar una exploración con dermatoscopía de las lesiones. Ante la duda diagnóstica se puede practicar una biopsia cutánea, aunque es poco frecuente que sea preciso.

¿Qué tengo que hacer si me han diagnosticado queratosis actínicas?

Debe emplear un protector solar con FPS50 de forma regular, no sólo cuando vaya a tomar el Sol de forma activa. El uso de protección solar ha demostrado que favorece la desaparición de algunas queratosis actínicas de forma espontánea.
Puede encontrar más consejos sobre fotoprotección aquí.

¿Cómo se tratan?

Pese a que algunas lesiones desaparecen de forma espontánea, es recomendable tratar cualquier queratosis actínica, ya que es imposible predecir cuáles desaparecerán y se sabe con seguridad que cualquiera de ellas puede conducir a un cáncer de piel. Consulte en el bloque de tratamiento de esta patología aquí.

AGRADECIMIENTOS
Al Dr. Leo Barco por sus imágenes clínicas. Visite su Atlas de Dermatología online.

REFERENCIAS
Schmitt JV, Miot HA. Actinic keratosis: a clinical and epidemiological revision. An Bras Dermatol. 2012 May-Jun;87(3):425-34.

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